Germán Barreiro, maestro de vida. En la memoria

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GERMÁN BARREIRO, MAESTRO DE VIDA. EN LA MEMORIA

       

Decía el profesor Germán Barreiro González que cuando un amigo muy querido fallece, sin él el mundo es un lugar mas imperfecto, la vida es más triste y la amistad se queda huérfana. Y, refiriéndose al fallecimiento de una persona muy querida, añadió: ¡Me duele el alma!. Eso es lo que me sucede a mi por su muerte, todavía tan difícil de aceptar que me parece irreal. Amigo excepcional, una de sus características mas apreciables fue su natural empatía y su entrega incondicionada, además de su talento e ingenio.

No es fácil escribir este obituario en el que, en mi caso, se entremezclan tantos recuerdos personales tan vivos, que amenazan con malograr su sentido de homenaje debido a la memoria del profesor Barreiro González y a su obra, jurídica y literaria, y de agradecimiento público por su vida de entrega a nuestra disciplina, a sus discípulos y discípulas y colegas, tan constante como apasionada, constante mientras su salud se lo permitió y apasionada aún sin que su salud se lo permitiera, hasta el último momento. No es tarea nada sencilla escribir este recuerdo de agradecimiento al profesor Barreiro -mi mayor deseo sería que no hubiera llegado el tiempo fatal de tener que hacerlo-, porque en todo obituario se da cita un complejo proceso que no resulta fácil objetivar;  en particular, por el riesgo de mezclar y sobreponer las experiencias y recuerdos personales a la persona recordada, si bien esta evocación, necesariamente parcial, lo será de ciertos momentos importantes de su vida para él y para todos nosotros. Sería imperdonable cualquier protagonismo por mi parte que consumiese una sola línea no dedicada a Germán Barreiro, a destacar su aportación al Derecho del trabajo y de la seguridad social, su condición de escritor y crítico literario y sus virtudes personales, aunque, naturalmente, este recuerdo emocionado no quiera sustraerse a mi admiración hacia él y a nuestra amistad extraordinaria, mantenida fuerte, viva, siempre auxiliadora, comprensiva, placentera, y en los últimos tiempos evocadora de otros tiempos mas felices, que, no obstante, el sentido del humor tan único e inteligente de Germán Barreiro lograba incluso recuperar. 

El Diario de León,  ILeon, y El Progreso de Lugo se hicieron eco de inmediato de su muerte y le han efectuado reconocimientos como gran laboralista y gran experto cervantino y de la literatura clásica universal. Escritor en castellano y en gallego, el profesor Barreiro fue colaborador habitual de esos periódicos en sus secciones de opinión y tribunas. Si no me equivoco, no dejó de publicar en ellos sobre temas literarios hasta finales de junio de 2023. En su página de Facebook  de 27 de diciembre pasado, Ediciones Eolas, de León, se despedía de su “gran y querido amigo, amante de la literatura clásica española y de manera muy especial de la picaresca y de El Quijote”, enmarcando la triste noticia en la Biblioteca Germán Barreiro, que da nombre a una de sus colecciones. Ese mismo 27 de diciembre la Junta Directiva de la AEDTSS comunicaba a sus asociadas y asociados su hondo pesar por el fallecimiento del profesor Germán José Barreiro González, catedrático de la Universidad de León, hecho que algunas personas conocíamos desde que se produjo en la tarde del  26 de diciembre.

Desarrolló el profesor Barreiro una impecable vida universitaria, académica, que inició en la Universidad de Santiago de Compostela, desde donde, cursada la licenciatura con premio extraordinario y tras su estancia en la Universidad de Colonia, recomendada por el profesor Cremades, llegó a la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense para hacer su tesis doctoral bajo la dirección del profesor Alonso Olea, que culminó de nuevo con premio extraordinario. En aquel inicial período formativo el profesor Barreiro completó estudios en la Facultad de Derecho Internacional Comparado de Estrasburgo y en la Libera Università Abruzzese degli Studi Gabriele d’Annunzio de Pescara. Pero la Universidad que había de marcar su doctorado y carrera académica fue la Universidad de Colonia, donde bajo la dirección del profesor Hanau y durante dos cursos académicos consecutivos se adentró en el conocimiento de la lengua y del ordenamiento alemán y donde preparó y escribió su tesis, sin perjuicio de estancias posteriores en Colonia.

 A su regreso de Colonia, tuve la suerte de compartir años de formación con el profesor Barreiro bajo la sabia dirección y el generoso cuidado y afecto de nuestro común maestro, el profesor Alonso Olea. Germán Barreiro se distinguió por su admirable integración en la “cátedra” del maestro y, después, en el departamento, su disposición a aprender, su exigente capacidad de trabajo, su desempeño riguroso y honesto de la investigación y de la docencia, su entusiasta motivación, su bonhomía, su gran sentido del humor y su simpatía y risa espontánea y contagiosa. Compartimos docencia y fatigas en las Facultades de Derecho y de Ciencias Económicas de la Universidad Complutense en años cruciales para ambos, durante casi una década. Quien haya conocido a Germán Barreiro, más en la distancia corta, no le extrañará que predicase con convicción la falta de confianza que habíamos de tener en las personas que raramente sonríen, desconocen la carcajada, viven en un permanente estado de enfado, y tienen cara de vinagre. Lo dejaría escrito en una publicación periodística y sostenido en una cita de autoridad, que no precisaba. Era el pensamiento propio del profesor Barreiro.  Una de sus numerosas virtudes fue su entrega  sin límites a su propia formación y a la de los demás, la clave explicativa de la escuela leonesa de Derecho del trabajo y de la seguridad social y de su docencia universitaria. Fui una de las personas agraciadas por su amistad y generosidad. Sin su sostén, no hubiera podido realizar los seis ejercicios y finalmente ganar con éxito, las oposiciones a las entonces agregadurías que se convocaban, en concreto de la Facultad de Derecho de San Sebastián. Después el profesor Barreiro obtuvo con todo merecimiento, primero, plaza de profesor adjunto de la Universidad Complutense (1984) y poco mas tarde la cátedra de la Universidad de León (1986), y en su preparación recibió lo que había sembrado, la disponibilidad incondicionada de sus colegas para cuanto fuese menester y nuestra inmensa alegría por el resultado tan justamente alcanzado.

El profesor Barreiro fue para sus colegas, y después en la Universidad de León para éstos y para sus discípulos y discípulas, un apoyo permanente, generoso y entregado,  en todos los órdenes y cuestiones imaginables de la vida. Siempre estuvo en su sitio, entre su actitud de exigencia rigurosa, su sobriedad de costumbres de vida y su desbordante personalidad, que todo lo inundaba y todo lo iluminaba con su alegría de vida incomparable. Jamás faltaba a sus compromisos, que cumplía con seriedad y puntualidad encomiables, pero que demandaba de los demás con su enfoque tan personal, en que la cercanía, un acertado golpe de su humor, rompía la tirantez sin rebajar la demanda. Tenía una memoria prodigiosa, lo que le facilitaba desplegar su inteligencia para la creación y recreación de relatos reales y de fabulaciones, su inventiva prodigiosa. Mezclaba ingeniosamente la realidad y la ficción, era conversador amenísimo  (contador de saraos y parrandas, de historias de bergantes, cantamañanas y apirolados), su lema era disfrutar aprendiendo y aprender disfrutando. Los muy numerosos mensajes de duelo por su fallecimiento recibidos de sus antiguos compañeros de la Universidad Complutense y de otras universidades han puesto de manifiesto las múltiples facetas de su rica personalidad: profesional inquieto y generoso, laboralista de largo y ancho recorrido, culto humanista, diligente y divertido, creativo, polifacético, lector incesante, maestro generoso, compañero ejemplar, excelente amigo y persona. Todos recordamos los extraordinarios momentos en que brillaba su agudo sentido del humor y su ironía. A unos y a otros no nos faltan, ciertamente, motivos de especial gratitud por tanto como de él hemos recibido.

Desde 1986 en la Universidad de León, una Universidad entonces nueva, creada en 1979, el profesor Barreiro puso en marcha la docencia e investigación del Derecho del trabajo y de la seguridad social y formó una numerosa y respetada escuela iuslaboralista, en permanente renovación, cuyos miembros siempre le han profesado respeto, admiración y cariño. Su escuela ha sido el fruto mas preciado, su obra mas querida en su propia consideración, de su dedicación ejemplar, con convicción y entusiasmo, a la docencia y formación en nuestra disciplina y en sus métodos de investigación. Buscó la energía de todos para configurar una comunidad de pensamiento viva con un legítimo afán de excelencia. Y compartió con sus discípulos, con su proverbial generosidad, todo tipo de trabajos de dirección de tesis doctorales, de investigación, de docencia especializada y, desde luego, de publicaciones. El profesor Barreiro, que nunca abandonó su “galeguidade”, ni su amor a su ciudad, Lugo, echó raíces en León sin ambicionar aspiraciones que le hubiesen separado de su firme objetivo de crear la escuela de Derecho del trabajo y de la seguridad social leonesa;  una escuela científica excelentemente nutrida y en constante crecimiento, que en la actualidad cuenta con seis catedráticos, profesores y profesoras Juan José Fernández  Domínguez, Susana Rodríguez Escanciano, María de los Reyes Martínez Barroso, Henar Álvarez Cuesta, Javier Fernández-Costales Muñiz, y Rodrigo Tascón López; cuatro profesoras y profesores titulares, Beatriz Agra Viforcos, Roberto Fernández Fernández, José Gustavo Quirós Hidalgo, y Purificación García Miguélez; la profesora María José Saiz, titular de Escuela Universitaria; la profesora contratada doctora, Natalia Ordoñez Pascua; los profesores permanentes laborales, Diego Megino Fernández y Patricia Prieto Padin, impartiendo docencia actualmente ambos en la Universidad de Burgos; el Profesor Ayudante Doctor, Francisco Xabiere Gómez García; la profesora ayudante Cristina González García y la Profesora contratada predoctoral Ana Castro Franco. Destaca el área de Derecho del trabajo y de la seguridad social, desde luego por su tamaño, de las demás que integran el Departamento de Derecho Privado y de la Empresa, y también de las pertenecientes al Departamento de Derecho Público de la Facultad de Derecho leonesa. Es el área de conocimiento mas poblada y con mayor número de catedráticos y catedráticas de la Universidad de León. Y no lo es por casualidad. El profesor Barreiro cumplió brillantemente su objetivo.

 Su compromiso con León, y con Castilla, le condujo a ocuparse científicamente de cuestiones de interés sobresaliente para las relaciones laborales y la economía leonesa y castellana. Precedidas de un completo libro, en dos tomos del “Régimen Laboral y de la Seguridad Social de la minería del carbón», en coautoría con J. Rodríguez Quirós, J.L. Cabezas Esteban y J.J. Fernández Domínguez (Endesa-Junta de Castilla y León-Universidad, 1991), y de dos ensayos, con el ya citado profesor Juan José Fernández Domínguez, su primer y querido discípulo, sobre «Problemas y premisas básicas en la reordenación del sector minero» (Boletín del Colegio Oficial de Graduados Sociales de Asturias, 5 noviembre 1991), y la “Reordenación del sector minero (perspectiva económica y laboral)” (Relaciones Laborales, nº 1,  1993), las tesis doctorales de las profesoras Martínez Barroso y Rodríguez Escanciano, dirigidas por el profesor Barreiro en colaboración con el profesor Fernández Domínguez, y defendidas con todo éxito en 1996, versaron significativamente sobre el “El Régimen especial de la seguridad social de la minería del carbón” y “El régimen jurídico laboral de la minería del carbón”. El profesor Barreiro se ocupó de estudiar,  siempre con sus discípulos, la empleabilidad de los jóvenes en Castilla y León, la negociación colectiva castellano-leonesa sobre seguridad y salud en el trabajo, e inspiró la organización de jornadas castellano leonesas sobre prevención de riesgos laborales.

Ocupó cargos directivos del Departamento de Derecho de la Administración y Relaciones Internacionales de la Universidad de León entre 1986 y 1990, de la Escuela Universitaria de Graduados Sociales (1991-1997), después Escuela Universitaria de Relaciones Laborales (1997-2001), y fue decano de la Facultad de Ciencias del Trabajo (2002-2012). Vocal de su Comisión de Doctorado (2004-2012), miembro de su Comité de Seguridad y Salud (2005-2009), de su Consejo de Gobierno (1997-2008), y de su Comisión de Títulos de Grado (2008-2012). Fue un universitario cabal, excepcional, que, crítico con nuestro sistema educativo y de enseñanza y gestión universitarias, no se instaló nunca en la desesperanza, sino que con su mejor convicción en la posibilidad de éxito luchó por mejorarlos para así satisfacer su compromiso consigo mismo y con los alumnos. En León formó a generaciones de juristas  y de graduados en ciencias del trabajo y fue un referente indiscutible para los abogados y graduados sociales, con cuyos colegios profesionales colaboró estrechamente.

A la Universidad de León, a cuyo proceso de institucionalización contribuyó de manera sustancial, dedicó el profesor Barreiro casi cincuenta años de servicios ininterrumpidos, pues aunque la enfermedad le apartara en 2012 del ejercicio asiduo de sus tareas docentes e investigadoras, no dejó de acudir a la Facultad hasta los meses finales de su vida -colaborador honorífico fue su título- y mantuvo con sus discípulos su intensa y fluida relación hasta unos días antes de su muerte; tarea y mérito no menores, que León y su Universidad, y todos nosotros, le debemos y  reconocemos. Como en Compostela, en Madrid, o en las universidades extranjeras que frecuentó, el profesor Barreiro tuvo como lema que nos entendiésemos todos. Su devoción por el Quijote quintaesenciaba ese lema, pues, citando a Pedro Salinas decía: “en el Quijote nos entendemos todos”, con la universalidad que atribuía a ese entendimiento. Hay que alabar su firme compromiso con la libertad, la igualdad, el respeto, y el pluralismo.

También estuvo en su sitio, siempre impecable, en la secretaría de la Revista Española de Derecho del Trabajo desde su creación en 1980 hasta julio de 2003, tras el fallecimiento del maestro Alonso Olea acaecido el 23 de febrero de 2003. Abrió su número 116, marzo-abril 2003,  con su “In memoriam Manuel Alonso Olea”. La Revista, moderna y rompedora, tenía la impronta personal de Alonso Olea y el potencial jurídico innovador del grupo Civitas, pero no hubiera sido posible sin el tenaz, escrupuloso y sostenido trabajo de Germán Barreiro. Fue Miembro de los comités editoriales de la varias revistas jurídicas españolas y extranjeras. En la Revista La Ley dejó publicados mas de setenta artículos sobre variados temas de nuestra disciplina.

Su abundante producción científica sobre el derecho del trabajo, individual y colectivo, también sobre el proceso social y sobre la seguridad social, refleja fielmente la apertura de miras, la pluralidad de preocupaciones, planteamientos y temas que había cultivado nuestro maestro, con quien hizo los Comentarios a la primera norma laboral de desarrollo constitucional, al Estatuto de los Trabajadores: texto, comentarios, jurisprudencia, que, editados por Civitas, alcanzaron cuatro ediciones sucesivas, la 4ª en 1995.  Solía decir Alonso Olea que el buen maestro se distingue por sus buenos discípulos. También nos decía, siempre que tenía ocasión, con cita de Fichte, «utiliza la fuerza del intelecto hasta donde puedas; estudia, piensa, investiga, tanto como te sea posible».  El Profesor Barreiro, que como buen maestro se distingue por sus buenos discípulos, siguió sus consejos y los ha practicado y transmitido.

Sus obras sobre “Diligencia y negligencia. Estudio sobre la prestación de trabajo debida por el trabajador” (Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1981), que constituyó su tesis doctoral, sobre “El crédito de horas de los representantes de los trabajadores” (IELSS, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Madrid, 1984), sobre “La sustitución del trabajador con derecho de reserva. El contrato de interinidad”, (Civitas, Madrid, 1986), o su estudio sobre “El período de prueba” (El Estatuto de los Trabajadores, Edersa, Madrid, 1983), siguen siendo monografías de indiscutible referencia, temas sobre los que volvió el profesor Barreiro en ocasiones ulteriores.  De 1981 (Civitas, Madrid, imp. de 1989) es su elegante traducción de Gierke, Die Wurzeln des Diensvertrages (1914), Las raíces del contrato de trabajo, precedida de su estudio crítico de la configuración germanista, personalista y comunitarista del contrato de trabajo, regida por el servicio fiel, que Gierke defendió frente la concepción romanista,  oponiéndose al positivismo jurídico desde la idea del “derecho social”.

Más de doscientos artículos científicos, traducciones, recensiones bibliográficas, prólogos, integran su fructífera  aportación científica iuslaboralista, que tocó todos los palos con su marca de rigor y competencia. Presidente y vocal de incontables tribunales de tesis doctorales, de titularidades y cátedras, fue el profesor Barreiro gran organizador de congresos y jornadas, partícipe y animador de otros muchos, conferenciante infatigable, tanto en España como en foros extranjeros e internacionales.

Desarrolló el profesor Barreiro, siempre con su escuela, una veintena de proyectos de investigación con distintas Administraciones públicas, universidades y empresas, leonesas, castellanas y estatales, sobre temas de interés, unos para la economía productiva y el mercado de trabajo leonés y castellano y otros de alcance estatal, como la inmigración, el futuro de las relaciones laborales y de la seguridad social, las nuevas formas de organización empresarial, la negociación colectiva extraestatutaria, la discriminación por sexo femenino, las enfermedades profesionales, o la prevención y la dimensión de la empresa y el trabajo autónomo, que, naturalmente, pesan en su bibliografía.

Desde León tejió permanentemente relaciones científicas con otras universidades, españolas y extranjeras, y con las instituciones y empresas castellano-leonesas, y se sentó en consejos de administración de empresas (Caja España o Caser) y en los patronatos de fundaciones (Oriol-Urquijo o Monteleón). La vida académica y profesional del profesor Barreiro en León se desarrolló más allá de León. Mantuvo siempre su estrecha relación con la Universidad de Colonia, a la que regresó en sucesivos veranos, y a la que sumó, después, su estancia en la Universidad Libre de Berlín, a través de su colaboración con el profesor Adomeit, y fue miembro activo de la asociación hispano-alemana de juristas, donde estableció relación estrecha con el malogrado profesor Ulrich Zacher de la Universidad de Hamburgo. Ejerció el comparatismo dando a conocer la “actualidad alemana” sobre diversas cuestiones laborales y de seguridad social.

Es digna de mencionarse la repercusión internacional del profesor Barreiro y la particular influencia que el mismo, y su obra jurídico laboral, alcanzaron en Brasil, en numerosas Universidades, jornadas y en encuentros organizados por revistas especializadas, asociaciones de abogados y por el poder judicial brasileño, federal, supremo del trabajo y de sus distintas regiones. Alentó el intercambio de estudiantes brasileños y leoneses y emprendió una dinámica actividad editorial en aquel país. Fue coordinador para Europa, con Oscar Ermida Uriarte, coordinador para América Latina, de la revista «Jurisprudencia Brasileira Trabalhista«, y de Juruá Editora, inicialmente con domicilio social en Curitiba, Estado de Paraná, extendida en la actualidad a Portugal y España, y miembro del consejo de redacción de la revista «Genesis. Revista de dereito do trabalho«,  editada por Genesis también en Curitiba entre 1993-2005. Fue codirector de la Revista Internacional Cosinter de Direito. Publicaçao Oficial do Conselho Internacional de Estudos Contemporâneos em Pós-Graduaçâo, de Juruá Editorial. El profesor Barreiro siempre preconizó la necesidad de extender el horizonte del conocimiento. Asesoró el inicio de las relaciones entre en la Universidad rusa Voronezh y la Universidad de León, que culminaron en la  signatura del primer convenio de colaboración internacional de la Universidad de León y en su estancia en aquella Universidad en la primavera de 1987.

Fue juez del Tribunal Administrativo Internacional del Banco Interamericano de Desarrollo, con sede en Washington D.C., desde 2010 hasta 2015, siendo su Vicepresidente en 2013 y su Presidente en 2014.

Sus méritos fueron reconocidos con galardones bien merecidos: la Orden al Mérito Judicial de Brasil en grado de Comendador y la Cruz distinguida de Primera Clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort (2010), a propuesta del Consejo de Colegios de Graduados Sociales, por citar algunos de ellos.

El 8 de julio de 2021 recibió el profesor Barreiro el homenaje del Consejo Económico y Social de Castilla y León y de la AEDTSS en el foro inaugural de las actividades conjuntas de ambas instituciones. Celebrado en Valladolid en la sede del CESCYL gracias a la generosa acogida de su presidente, profesor Enrique Cabero Morán, el profesor Barreiro hubo de conectarse -aún en plena pandemia y con su salud quebrada- desde “su casa”, el decanato de las Facultades de Derecho y Ciencias del Trabajo de León, acompañado del decano de la Facultad de Derecho, profesor Salvador Tarodo, y  del vicedecano de la Facultad de Ciencias del Trabajo de la misma Universidad, profesor Rodrigo Tascón, estando su decano, profesor José Gustavo Quirós, y las profesoras y profesores de su escuela en pleno presentes en el salón de actos del CESCYL, en cuyo canal de Youtube puede consultarse el desarrollo del homenaje. Especialmente emotivo, el profesor Barreiro se mostró en estado puro al aceptar su homenaje con alegría y agradecimiento y convertirlo en otro homenaje de gratitud a su padre y a las personas que habían marcado su biografía, a sus compañeros, discípulos y alumnos, y, de manera señalada, al profesor Juan José Fernández Domínguez, además de discípulo, amigo entrañable de su maestro, que compartió con el su vida en León. Lo mejor de mi vida, mi gran patrimonio, han sido siempre las personas, dijo el profesor Barreiro. En este tiempo ya todo se vuelve biografía y “así vivimos, despidiéndonos siempre”, continuó citando las Elegías de Duino de Reiner María Rilke. Y acabó recitando el comienzo y el final de una poesía de su escritor contemporáneo favorito, Herman Hesse, Escalones, “toda flor se marchita y toda juventud cede a la edad”,  pero “en el fondo de cada comienzo hay un hechizo que nos protege y nos ayuda a vivir”. Marcó con su lucidez de siempre aquel momento de su vida.

La vida académica del profesor Barreiro presenta gran equilibrio y tuvo para él una significación plena. Sin embargo, esa vida quedaría gravísimamente amputada sin la referencia a la fecunda dedicación literaria de Germán Barreiro, su mayor goce y expresión de su talento y creatividad a través de la palabra. Fue la suya una provechosa vida de lectura de los clásicos, que siempre amó y reivindicó, y de escritura sobre literatura, no sólo clásica, que devoraba en todas sus formas, y en particular la poesía, hasta el final. Bajo el seudónimo de Constantino Basanta, cuando ya no pudo contener su caudal literario -nunca contuvo su creatividad en su correspondencia epistolar para gozo de quienes la recibíamos- publicó sus primeros escritos sobre el Quijote y sobre la picaresca.

Por influencia del maestro Alonso Olea, de su ensayo “Entre Don Quijote y Sancho, ¿relación laboral?”, editado precisamente por la Universidad de León en 1996, influencia reconocida por Germán Barreiro, y sobre todo por  la  de su pertenencia a una saga familiar lucense de “fervientes cultivadores de la escritura” -nieto de Germán Barreiro Freire, redactor de El Progreso, sobrino nieto de Glicerio Barreiro Freire, poeta y escritor, e hijo de José Barreiro Varela, también escritor y gran animador lucense-, el profesor Barreiro se convirtió en un consumado cultivador y experto en el universo de Cervantes y en la literatura del siglo de oro español, algo que solo pueden hacer los grandes. Sin tomar distancia del Derecho, y del Derecho del trabajo en concreto, y adentrándose en su “visión literaria” publicó, desde los años finales del pasado siglo, libros y ensayos (nunca negó que algunos también fueran libros de derecho), y pronunció innumerables conferencias, sobre cuestiones varias de la gran obra cervantina, de los que hay que destacar su alta calidad prosística, su fineza literaria: el derecho, el valor del derecho, el Derecho del trabajo, los trabajos, oficios y servicios, la comida y la bebida, y la justicia en la novela El ingenioso hidalgo y caballero don Quixote de la Mancha de don Miguel de Cervantes Saavedra, cuya segunda parte auténtica, publicada en Madrid en 1615, y no en 1614, aparecida en Tarragona y firmada  por el impostor Alonso Fernández de Avellaneda,  está dedicada, como es sabido, al VII Conde de Lemos, don Pedro Fernández de Castro. También de esta autoría falsa se ha ocupado el Profesor Barreiro. El Maestro Barreiro desplegó su vocación y pasión literaria y caminó pisando firme por la picaresca y, en general, la literatura del siglo de oro. En la visión literaria del derecho, en el derecho como recurso literario, extendido después el recurso a la medicina, al deporte, al buen comer, al vino…, encontró su sitio de especial felicidad, con un resultado deslumbrante.

Las numerosas personas que le acompañamos, discípulos y discípulas al completo,  profesores de otras universidades, multitud de amigos, naturalmente sus familiares, comprobamos y compartimos su felicidad en la presentación de su libro “El vino en la vida de Estebanillo: el pícaro gallego romano: con otros sucesos dignos de felice recordación”, Eolas, León, 2015, el día de 30 de mayo de aquel año, en el incomparable marco de las bodegas Regina Viarum, en la Ribeira Sacra lucense, con sus impresionantes vistas sobre los cañones del Sil. Fue llamado a participar, lo que hizo siempre con entusiasmo y alegría en seminarios, jornadas, tertulias y actividades literarias. En octubre 2016 volvió a Berlín para exponer su trabajo sobre  “La muerte de Cervantes desde su obra póstuma y su viaje imaginario”, en el marco de las Jornadas sobre el “IV Centenario del fallecimiento de Miguel de Cervantes”, organizadas por la Universidad Humboldt y el Instituto Cervantes. En las conclusiones de las jornadas consta el reconocimiento del profesor Barreiro como autoridad en el conocimiento de Cervantes, que también le brindó oficialmente la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de León, a través de su decano, profesor Juan Matas Caballero, con motivo de festividad.

 Tuve el honor, y la gran satisfacción, de que el profesor Barreiro quisiera que le presentase como conferenciante de clausura del 27º Congreso Anual de nuestra Asociación, celebrado en Tarragona en 2017. Versó su conferencia, pronunciada por el Maestro Barreiro el 2 de junio de aquel año, sobre “Trabajos, oficios y servicios. Una visión literaria del Derecho del Trabajo en la novela Don Quijote de la Mancha”. Publicada en el libro del Congreso, Balance y perspectivas de la política laboral y social europea, Cinca, Madrid, 2017, págs. 329-343,  también lo fue por la Universidad de León,  y una tercera versión, con mi presentación, fue confeccionada como “opúsculo” por el propio autor. Recomiendo su lectura por ser un texto memorable por su análisis, que se va desenvolviendo pulcramente entre  agudas observaciones literarias, precisiones jurídicas y cuidada prosa, y por su propio encanto literario.

Su dedicación literaria fue infatigable y su producción editorial y conferenciante extraordinaria. Además de con la Editorial Juruá (publicaría con su nombre completo, Germán José María Barreiro González, su “Ius Quijotescum. Una visión literaria del derecho en la novela don Quixote de la Mancha”, 2009), la Universidad de León, La Ley, o Tirant lo Blanch, Germán Barreiro publicó cuatro libros en Ediciones Eolas, editorial leonesa cuyo nombre significa “conocimiento” en gaélico, nacida en el año 2008 “como medio o vía hacia el saber, el conocimiento y la libertad de la palabra”: “El patio de Monipodio. La infame academia” (2014), el citado “El vino en la vida de Estebanillo […]”,Alimenta quijotesca. Duelos y quebrantos y algún palomino de añadidura” (2016),  y“Apenas un racimo en la viña sin fin. Una antología de textos literarios sobre el vino y su mundo” (2021), este último presentado en las Bodegas Gordonzello de la localidad leonesa de Gordoncillo el 25 de abril de 2021. La vendimia de la florida picardía. El vino en la picaresca clásica española” fue publicado por Ediciones Duerna, también de León (2019).

La inquietud intelectual incontenible de Germán Barreiro lo llevó, en 2016, a la creación de un sello editorial propio, Lucus Augusti Ediciones, para la publicación de los que denominaba “opúsculos”, y otras veces “ensayos”, en ocasiones “libros”, que no dejó de crear, fruto de su fértil genio literario. Repitió la hazaña editorial y en 2022 inauguró Legio VII Gemina Editora, al mismo fin.  Esas publicaciones suponen una colección magnífica nada menos que de diecisiete libros de reflexiones literarias variadas, de enorme valor, en lo que nunca falta la presencia de su ironía y humor. Ayudado en su maquetación, impresión y publicación de un considerable número de ejemplares por su colaborador, admirador y gran amigo José Manuel Santos Blanco, funcionario del Departamento de Derecho Privado y de la Empresa de la Universidad de León, Germán Barreiro le reconoció y agradeció siempre “su valiosa ayuda y colaboración”, así en el “Libro Primero” de los de “Medicina Literaria”, que dedicó a las víctimas de la pandemia (Lucus Augusti Ediciones, 2021).     

No pude asistir, como hubiera deseado, a su multitudinaria conferencia sobre “La picaresca en el camino de Santiago”, que organizó con tanta ilusión y esfuerzo en O Cebreiro el 28 de mayo de 2022. En aquel año paseamos Lugo en agosto y allí coincidimos de nuevo en los primeros días de  octubre, en que se celebró la IV Jornada Iuslaboralista del Colegio Oficial de Graduados Sociales de Lugo, presidido por Manuel Núñez Carreira, la última jornada organizada por el profesor Barreiro que contó con su presencia. Dirigió también el profesor Barreiro la V Jornada Iuslaboralista del Colegio Oficial de Graduados Sociales de Lugo, pero, fijada para el 18 de octubre de 2023, no pudo ya asistir a su celebración.

En el pasado mes de noviembre recibí, en sobre escrito de su puño y letra, el penúltimo de sus “opúsculos” ,“Recordando brevemente a Cajal, Scientia nobilitat animum”, Lucus Augusti Ediciones, 2023. Y en su casa de Carbajal de La Legua seguía trabajando el día 21 de diciembre. Deja, además de carpetas de documentos, notas y comentarios inéditos fruto de su condición de lector incansable, un opúsculo, “Breve crónica del Quixote. En un lugar de la Mancha”, y dos libros póstumos, que verán la luz en Eolas, impulsados por Héctor Escobar, editor y también amigo: “Bucólica Áurea. Una antología de textos literarios del siglo de oro sobre la alimentación, la comida y su mundo, con otras cosas tan curiosas como entretenidas”, y “Entre libros y viñedos. Una entretenida, curiosa y extraordinaria antología de textos literarios clásicos sobre el vino y su mundo”.

El diálogo epistolar con German Barreiro fue siempre rico e intenso, una manifestación permanente de nuestra amistad y cariño y de su sabiduría y fino humor, como las largas conversaciones y paseos por Lugo y otras localidades lucenses, además de encuentros en Madrid y León, últimamente en su estación, “entretrenes” decía riéndose, de ida o venida de Galicia. De la necesidad de hacer frente a la tristeza, al dolor y a la muerte reflexionábamos y hablábamos con frecuencia. Sus pensamientos se quedarán donde deben, en la intimidad de nuestra correspondencia personal.

“Arden las pérdidas”, tituló Antonio Gamoneda uno de sus libros.  La pérdida realmente nos destroza. La pena por la ausencia de los seres queridos hace sitio, junto al dolor insoportable, a la memoria de aquellas personas a las que hemos y nos han querido. Sin silencio, ni olvido, sino con memoria.

Este “in memoriam” del profesor German Barreiro González, aunque necesariamente incompleto, responde a que no haya silencio, ni olvido, ni de su persona, ni de su obra. En mi memoria y en mi corazón siempre estará Germán.

Me permito representar en este homenaje a su memoria, porque así lo han querido, a sus discípulos y discípulas, a la Junta Directiva de la AEDTSS y a numerosos colegas y amigos y amigas de la comunidad iuslaboralista. Todos expresamos nuestro hondo sentimiento de gratitud hacia el profesor Barreiro y de pena infinita por su ausencia, que paliará nuestro tesoro de recuerdos que lo hacen inolvidable,  y que hacemos llegar a María Solano, su mujer, y a sus hijos, José, Germán y Pedro.

María Emilia Casas Baamonde

Presidenta

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