De honradez y sabiduría Germán Barreiro González, en memoria

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German Barriero 3

De honradez y sabiduría. Germán Barreiro González, en memoria[1]

La memoria cree antes de que el conocimiento recuerde.

William Faulkner

Luz de agosto, 1932

El pasado día 26 de diciembre del año saliente, martes, durante la tarde, el profesor Germán Barreiro González fallecía en Carvajal de la Legua (León), lugar donde vivía, como consecuencia de una larga enfermedad que lo tenía sometido por más de una década y contra la que había combatido de modo heroico. Tenía 71 años. Había nacido en Lugo en 1952.

La Junta Directiva de la Asociación Española de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social (AEDTSS) daba cuenta de inmediato de este terrible hecho ⸺al igual que lo hicieron los principales medios gallegos en que nuestro profesor colaboraba con asiduidad mediante artículos de opinión y de creación y crítica literaria⸺, al día siguiente de haberse producido, al propio tiempo que transmitía a familia, discípulos y colegas de Germán Barreiro condolencias y afecto ante la pérdida de un «jurista cabal, gran docente y comunicador y escrupuloso investigador».

La propia presidenta de la Asociación, profesora María Emilia Casas, nos hacía llegar, días después, su lúcida y emocionada contribución en recuerdo del amigo entrañable (Germán Barreiro, maestro de vida. En la memoria, 11/enero/2024), en la que ella misma no quería sustraerse a la admiración por la persona, a la par que ensalzaba su «amistad extraordinaria, mantenida fuerte, viva y siempre auxiliadora, comprensiva, placentera, y en los últimos tiempos, evocadora de otros más felices, que, no obstante, el sentido del humor tan único e inteligente de Germán Barreiro lograba incluso recuperar».

Germán Barreiro, que pensaba y escribía por igual en castellano y gallego, lo que mucho tendrá que ver desde luego con la cocción de su personalidad y carácter, fue una persona provista de cualidades prominentes, que, contempladas en conjunto, hacían de él alguien de porte intelectual y emocional sobresaliente. Como su fina inteligencia que, adornada en intervenciones y escritos con un humor incisivo, cultivado con gracejo y a ratos con una ironía sutil apenas perceptible por sus interlocutores, lo dotaba de un atractivo singular tan pronto como se hacía escuchar o leer. O la honradez y lealtad de su actitud ante la vida, su tesón mostrado con creces ante la a[1]dversidad, su bonhomía y calidez. También, su cultivo entregado de la amistad, con el que distinguía a sus afines, entre los cuales por cierto tuvo la consideración de incluirme, lo que naturalmente había sido recíproco, ya desde nuestros tiempos compartidos, él más joven que quien esto escribe, en la Universidad Complutense de Madrid, bajo la tutela de nuestro maestro común, el gran Manuel Alonso Olea. O, en fin, su inmensa sabiduría, que lo llevó a cultivar con brillantez, más allá de su especialización jurídica y los resultados relevantes a los que esta había de conducirlo, la creación literaria y el conocimiento crítico del mundo cervantino y clásico en general.

El profesor Barreiro González fue, desde 1986, catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Facultad de Derecho de la Universidad de León ⸺por resolución de esta, de 31 de mayo de dicho año, se producía el correspondiente nombramiento, BOE 18-6⸺. Había estudiado Derecho en la de Santiago de Compostela y se había doctorado en la Complutense de Madrid, bajo la dirección de Manuel Alonso Olea, donde llegó a ser profesor adjunto (1984). Mantuvo una estancia prolongada y exitosa en la Universidad de Colonia, con el profesor Hanau, lo que lo llevó al conocimiento pleno de la lengua alemana, de la que tradujo una importante y compleja obra de Otto von Gierke, Las raíces del contrato de trabajo (1981).

En la Universidad de León consiguió aglutinar a lo largo de varias décadas de actividad docente e investigadora intensas en dos facultades una extensa y robusta escuela de laboralistas, que cuenta con numerosos discípulos, plenos ya de reconocimiento científico y académico generalizado, varios de ellos catedráticos ⸺con el profesor Juan José Fernández Domínguez a la cabeza⸺ y profesores titulares. En aquella fue director de la Escuela Universitaria de Relaciones Laborales (1991-2000) y, sin solución de continuidad, decano de su Facultad de Ciencias del Trabajo (2000-2012). Abierto con generosidad a la sociedad de su entorno, el Consejo General de Graduados Sociales propuso la concesión a su favor de la Cruz de San Raimundo de Peñafort, lo que tuvo lugar en efecto por parte del Ministerio de Justicia (2010).

Llevó a cabo una labor investigadora prolífica y continuada dentro del campo científico de la disciplina que profesaba, lo que daba lugar a varios centenares de publicaciones sobre asuntos laborales y de seguridad social de relieve, monografías, libros en colaboración con discípulos ⸺actividad que ilustra positivamente, sin duda, acerca de la cohesión y colaboración reinantes dentro de la escuela, además de la disponibilidad permanente del maestro para ello⸺, capítulos de libros, artículos de revistas, etc. Me parece imprescindible recordar ahora dos de sus monografías seminales: Diligencia y negligencia. Estudio sobre la prestación de trabajo debida por el trabajador (1981) y Crédito de horas de los representantes de los trabajadores (1984). Y, cómo no, dentro de otro registro muy querido para Germán Barreiro, El Estatuto de los Trabajadores, texto, comentarios y jurisprudencia, en colaboración con su maestro, Manuel Alonso Olea (1987), al que siguieron varias ediciones revisadas en años sucesivos. Su estrecha relación con el maestro, en fin, lo transportaba durante más de veinte años (1980-2003) a la secretaría de la Revista Española de Derecho del Trabajo, donde había de dejar honda huella.

Su influencia científica se ha trasladado naturalmente fuera de España, a la doctrina hispanoamericana de modo especialmente notable. El reconocimiento científico que el profesor Barreiro González ha mantenido en Brasil por sus muchos méritos, donde ha recibido varias distinciones honoríficas de importancia, merece ser destacado por lo mucho que las disfrutó. Acaso por su condición de gallego militante, practicante de su lengua propia, su percepción de Portugal y Brasil siempre contó con su preferencia emocional, lo que le abrió la puerta al conocimiento profundo de ambas historias, culturas y ordenamientos jurídicos.

Recuerdo ahora con nostalgia el viaje que hicimos juntos a Brasilia (Brasil), con ocasión de las terceras jornadas luso-hispano-brasileiras de Derecho del Trabajo (1984) y, dentro de nuestra estancia en esta capital, así como en Río de Janerio, el trato intenso que mantuvimos y que nos sirvió para asentar nuestra amistad, en que no dejó de mostrar la calidez y el compromiso que lo definían. Y, también en aquel momento, el trato con una joven jueza brasileña que él conocía, nieta del gran escritor bahiano Jorge Amado, que nos deslumbró con su análisis acerca de la política y la cultura brasileñas, de la experiencia de la dictadura, así como de su abuelo y su obra literaria portentosa.

Un quehacer muy querido y duradero de Germán Barreiro, que llegó a ser para él mucho más que un divertimento, cuando su crédito científico como laboralista ya estaba sobradamente asentado dentro de la Academia, fue su dedicación a la Literatura. Lector impenitente de clásicos y modernos, halló en los estudios cervantinos su condición de escritor pleno. Comenzó esta dedicación por la reflexión acerca del trabajo en la obra de Cervantes, de El Quijote de modo particular, influido con seguridad ⸺lo recuerda María Emilia Casas en su obituario antes referido⸺ por un sonado e impactante opúsculo del maestro, M. Alonso Olea, Entre Don Quijote y Sancho, ¿relación laboral? (1992), sobre el que me permití escribir en su momento, por encargo de don Manuel, al que por cierto mucho gustó el resultado ⸺«Ficción literaria y realidad histórica en el Derecho del Trabajo. So­­­bre Entre Don Quijote y Sancho, ¿relación laboral?», 1992⸺.

Precisamente, bajo el título de «trabajo, oficios y servicios», construyó una visión literaria de la actividad laboral en la inmortal novela, harto celebrada y difundida, que estuvo en el origen de discursos ⸺su lección inaugural del curso académico 2012-2013 en la Universidad de León, una de las últimas⸺ y publicaciones varias. Pero, después, amplió el punto de vista para tratar cualesquiera asuntos de la magna obra de nuestro Manco de Lepanto, así como de otros clásicos españoles. Llegó a constituir sellos editoriales propios ⸺Locus Augusti Ediciones, Legio VII Gemina Editora⸺, para albergar esta inquietud que se convertía en principal dentro de sus preocupaciones, y no porque careciera de sellos ajenos que lo hubieran albergado, antes al contrario, como demuestran las relaciones bibliográficas al uso que cuentan con su firma. Una pluralidad de libros y opúsculos de su autoría atinentes a estos asuntos ⸺por todos, su Ius Quijotescum, 2009⸺, en suma, prueban su escritura primorosa, plena de arte y sabiduría.

El día 8 de julio de 2021, Germán Barreiro recibía un homenaje del Consejo Económico y Social de Castilla y León y de la Asociación Española de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, de modo conjunto. Tenía lugar aquel en Valladolid, en la sede de la primera institución, con intervenciones sentidas de los profesores Enrique Cabero y María Emilia Casas, en que habría de recibir ⸺él por fuerza en la distancia de la vídeo-conexión, pero entero de emoción y gratitud⸺ el general reconocimiento y cariño hacia su persona y obra científica y literaria.

Así pues, la dirección y el Consejo de Redacción de Trabajo y Derecho lamentan profundamente esta gran pérdida para el laboralismo español, al propio tiempo que todos hacemos llegar nuestra condolencia solidaria por tan doloroso hecho a su esposa María Solano, sus hijos José, Germán y Pedro, demás familiares y allegados, discípulos, compañeros, y amigos, así como a cuantos lo quisieron, que muchos somos.

El profesor Germán Barreiro González, Germán, el amigo y el compañero de una vida, estará siempre situado en silla de pista, mientras los conserve, dentro de mi memoria y mi corazón.

Manuel Carlos Palomeque
Director

[1] Este obituario se publica en el núm. 110, febrero 2024, de Trabajo y Derecho.

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